Titulares de última hora

Ministros pintados en la pared

12 mayo, 2016
Ministros pintados en la pared
Editorial
0

La reciente denuncia acerca del viaje de la primera dama, Nadine Heredia, a Brasil en una comitiva formalmente presidida por la entonces ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Carolina Trivelli, ha desatado una serie de contradicciones en el seno del Gobierno, revelándose otro posible caso de usurpación de funciones.

Los protagonistas de este autogol gubernamental son, como en otras oportunidades, el presidente de la República, Ollanta Humala, su esposa Nadine Heredia y la exministra Trivelli, evidenciándose no solo serias incoherencias entre ellas respecto de ese periplo al país de la samba, sino también se habrían perpetrado actos punibles. La gran pregunta es si la ministra Trivelli presidía una comitiva oficial, entonces ¿por qué aparece la primera dama Nadine Heredia en las reuniones con las máximas autoridades de Brasil, incluso en reuniones privadas y sin la presencia de la autoridad ministerial del Ejecutivo? Por tanto, ¿hubo o no usurpación de funciones?

De otro lado, obviamente que quien formuló la invitación desde Brasil fue la propia Dilma Rousseff, quien se aferra con uñas y dientes al poder en medio de las acusaciones de corrupción en su contra. El caso es que resulta muy sensible y sospechoso este tipo de encuentros habida cuenta la gran confianza y las relaciones amistosas que se describen en las agendas de la primera dama con personajes del ámbito público y privado de Brasil, las que hoy son motivo de investigación pero que lamentablemente están en manos de una Fiscalía lenta y contemplativa.

La reincidencia de la señora Nadine Heredia por husmear en los asuntos del Ejecutivo, por más que su esposo sea el primer mandatario, pone nuevamente en evidencia el estilo y la forma de gobierno del nacionalismo humalista. Es decir ha marcado en los últimos cinco años de gobierno el defecto de no tener el más mínimo escrúpulo a la hora de debilitar una institución tan importante como es la figura de la presidencia de la República, generando con ello una debilidad mayor en el Poder Ejecutivo.

De modo que mientras se dilucida si existe o no el delito de usurpación, permitido por el propio presidente de la República, hay un hecho real, y ese no es otro que el haber maltratado también la figura del ministro de Estado. Nunca como ahora una primera dama le ha hecho tan flaco favor a las funciones de un ministro. En ese sentido, a los actuales inquilinos de Palacio no les quedan más fórmulas para disimular ni encubrir ese tipo de intromisiones porque son tan grandes como una catedral. El gobierno actual y la esposa del jefe de Estado lo único concreto que han generado es que los ministros estén pintados en la pared.

En consecuencia, gane quien gane el próximo 5 de junio en segunda vuelta no solo deberá enderezar las cosas en torno a la institución de la presidencia de la República, sino también tendrá que hacer esfuerzos por defender la institucionalidad en lo que se refiere a las funciones, imagen y atribuciones de los ministros de Estado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *