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Roberto Rodríguez Pomalaza: “Los artesanos tenemos el lenguaje de las manos”

11 septiembre, 2018
Roberto Rodríguez Pomalaza: “Los artesanos tenemos el lenguaje de las manos”
cultura
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Mientras conversamos, se siente el arrullo de las aguas del río Rímac que bajan hacia la costa y la bocina del tren que llega de algún punto de la sierra central. Estamos en Chosica, tierra de artesanos de la plata, en el barrio de don Roberto Rodríguez Pomalaza , maestro querido y respetado. Empezó a los 9 años de edad, ha ganado en seis ediciones delConcurso Nacional Plata del Perú y es el mentor de los hermanos Manrique Rodríguez, quienes lograron el primer lugar en la última edición, premiada el sábado. Detrás de su voz baja y mirada tímida se esconde una pena: se quiebran cuando recuerda a sus padres, pero también habitan el saber y la prudencia del maestro. Esta no es una entrevista, es un homenaje.

Sus padres pusieron la primera piedra para este oficio en Chosica.
Sí, Eduvino Rodríguez y Benedicta Pomalaza. Ellos pusieron el taller en esta casa, hace 60 años, y enseñaron este oficio a todos sus hijos.

Si hablamos de la tradición, ¿hasta dónde podemos retroceder?
Tienes las etapas preinca e inca, en platería y joyería. Con la conquista, vienen los trabajos en iglesias y llegan técnicas nuevas, como el repujado, cincelado, batido. Con la tecnología llega la aplicación de la soldadura, de los sopletes, las laminadoras y después las máquinas eléctricas.

Y hoy San Jerónimo de Tunán, en Huancayo, de donde vinieron sus padres, es uno de los centros de la platería.
De Lima se va para Ayacucho y por razones comerciales pasa a Cerro de Pasco, donde no se desarrolló mucho. Pasa a San Jerónimo de Tunán, donde se da un conglomerado de talleres. Actualmente, tienes Ayacucho, San Jerónimo, Catacaos (Piura), Lima, que siempre ha sido un centro joyero y platero, Arequipa y Cusco.

Roberto Rodríguez Pomalaza

“Entre arte y artesanía no hay mucha diferencia. Quizá el artista tiene más conocimientos, pero los artesanos tenemos la visión de trabajar lo que nos gusta”, expresa el maestro de la plata (César Campos/Perú21).

Ahora Chosica busca posicionarse en ese mapa.
Tenemos gente talentosa. Siendo Ayacucho una región grande, el año pasado ganó cinco premios del concurso Plata del Perú y Chosica obtuvo cuatro. Es fruto del trabajo que nos enseñaron nuestros padres.

¿Cómo conectó con este oficio?
Lo primero que aprendí fue la fundición en tierra de arcilla para hacer los moldes. Jugando con la tierra y el barro, me entretenía. Yo tendría unos nueve años de edad, soy el menor de los hermanos. Con mi madre me desarrollé en la técnica de la filigrana. Pero ella nunca me dijo que los trabajos que yo hacía estaban mal y que, más bien, le ponga más paciencia, empeño y que poco a poco me iba a desarrollar. Un poco más grande ya entré al taller. A los 15 años ya tenía esa profesión. Posteriormente, mi padre falleció y continuamos el trabajo con mi madre.

Sin embargo, usted ingresó a la UNI para estudiar ingeniería. ¿Por qué?
Mi madre siempre nos inculcó el estudio. Sí, entré a Ingeniería Eléctrica. Estudiaba y trabajaba. Pero no la acabé, la dejé casi en quinto ciclo. Por razones personales y falta de apoyo, a raíz del fallecimiento de mi madre. Desde ahí ya me dediqué de lleno al taller familiar, para luego formar mi propio taller. Mi intención siempre fue aprender nuevas técnicas.

¿Hay algo de matemática en este oficio?
Para hacer un trabajo en 3D y filigrana se requieren mucho cálculos, medidas. La geometría descriptiva y el dibujo técnico ayudan. Tener una formación universitaria suma porque te da una visión diferente, incluso relacionado a lo empresarial.

Sus padres fallecieron relativamente jóvenes. Este trabajo es como un homenaje a ellos.
Yo diría que sí. Y los premios obtenidos son homenajes a ellos.

¿Qué más le enseñaron? Y me refiero a ese aprendizaje que nos hace mejores personas.
Sobre todo la perseverancia, no rendirse frente a una dificultad. En el mismo trabajo que realizamos a veces estás haciendo algo que no le encuentras forma de continuar, pero ya estás en el camino y debes terminarlo.

Roberto Rodríguez Pomalaza

“(Los artesanos) no tendremos el lenguaje académico, pero tenemos el lenguaje de las manos”, expresa Roberto Rodríguez (César Campos/Perú21).

¿Cómo se supera la pérdida de los padres?
No lo sé. Siempre aparecen cosas difíciles a las que hay que enfrentarse en este arte, que lo considero como tal porque entre arte y artesanía no hay mucha diferencia. Son trabajos hechos a mano. Quizá el artista tiene más conocimientos de formas, el concepto, lo académico. Pero los artesanos tenemos la visión directa de trabajar lo que nos gusta, nos llama, lo que creemos que está bien. No tendremos el lenguaje académico, pero tenemos el lenguaje de las manos.

Que es un lenguaje natural.
Así es. En todo momento estamos observando para plasmar eso que vivimos diariamente en nuestro trabajo.

Muchas veces, la academia parametra o esquematiza, pero en otras las manos son más espontáneas.
Hacer un trabajo en la filigrana no es fácil. Ahora trato de darle movimiento, donde entra el concepto de dibujo.

Ahí entra el ingeniero.
(Risas). He sido el primero en desarrollar esa técnica para darle movimiento.

¿Qué lo inspira?
La naturaleza. El Perú también, la historia, los paisajes. Es algo único que tenemos. Con relación a la platería, se había perdido bastante después de la colonia. A raíz de que el Patronato Plata del Perú empezó con los concursos, hace 22 años, ha habido un cambio. Cuando empezaron se contabilizaron unos 150 artesanos a nivel nacional. Hoy son más de dos mil artesanos inscritos. Toda la colección que el patronato tiene de los trabajos ganadores es tan buena como los que se hacían desde la época preinca hasta la colonia. Somos herederos de esa cultura.

Roberto Rodríguez Pomalaza

Roberto Rodríguez Pomalaza señala que lo inspira “la naturaleza. El Perú también, la historia, los paisajes” (César Campos/Perú21).

¿Qué dirían sus padres de este momento? Que su hijo haya ganado varios concursos y ahora sus nietos, los hermanos Manrique Rodríguez.
Se sentirían muy orgullosos. No buscamos el premio económico, sino la alegría de toda la familia.

Datos:

– “Soy Isaías Roberto Rodríguez Pomalaza. Tengo 54 años de edad. Nací en la Maternidad de Lima. Me dedico a este oficio, pero también lo difundo. Doy capacitaciones, talleres de filigrana en 3D, que me llevó a Colombia. No me guardo mi conocimiento. Si alguien decide aprender, yo enseño lo que sé”.

– “Yo diría que soy uno de los pioneros en filigrana en 3D. Lo hago simplemente por el deseo de hacer algo diferente al trabajo que hacían mis padres y que sí se puede realizar. Además, siempre me ha gustado la complejidad y tratar de resolverla, afrontarla”.

– “En el trabajo de la platería he hecho bastante y en variados materiales, desde joyería. Lo que me queda ahora es concluir los estudios de mis tres hijos. Si ellos quieren dedicarse a la platería o no, lo dejo a su decisión. Sí conocen el tema, me ayudan, pero primero deben acabar sus estudios”.

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